La tensión entre ambos países se desató el pasado 21 de enero, cuando el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, anunciara la decisión de aplicar unos aranceles de seguridad del 30% a las importaciones de productos colombianos por una «falta de reciprocidad y acciones firmes» de Colombia en la lucha contra el narcotráfico en la frontera común.

La medida impacta a diversos productos comercio entre países y afecta a otras decisiones que llegan a los sectores de energía y de transporte del petrolero colombiano.
Productos ecuatorianos afectados por los aranceles bilaterales
- Alimentos procesados y bebidas: conservas, jugos, productos lácteos.
- Textiles y confecciones: ropa, telas y productos de moda.
- Plásticos y derivados: envases, empaques y artículos plásticos.
- Químicos y farmacéuticos: insumos industriales y medicamentos.
- Manufacturas ligeras: electrodomésticos pequeños, artículos de hogar.
- Productos agrícolas seleccionados: flores y frutas específicas que estaban en la lista de exportación hacia Colombia.
Además, Colombia reaccionó con la suspensión de las exportaciones de energía eléctrica a Ecuador y la imposición del mismo arancel a un grupo de productos ecuatorianos.
Noboa respondió con un aumento significativo del valor del transporte del crudo colombiano por su Oleoducto de Crudos Pesados, con lo que pasó de 3 a 30 dólares por barril, (900%)
El Servicio Nacional de Aduana del Ecuador (SENAE) dispuso como oficial la tasa de seguridad del 30% a la importación de productos colombianos, indicando que el objetivo «es fortalecer los mecanismos de control aduanero y la seguridad nacional».

Además, indicó que la tasa se aplicará a las mercancías que provengan o sean originarias de Colombia y que ingresen al territorio ecuatoriano bajo los regímenes de importación, de excepción y otros esquemas aduaneros.
Productos colombianos afectados por los aranceles bilaterales
La medida es generalizada, pero los sectores más relevantes incluyen:
- Agroindustria:
- Café y derivados.
- Azúcar y confitería.
- Harinas y productos de panadería.
- Bebidas (incluyendo gaseosas y cervezas).
- Manufacturas:
- Plásticos y productos químicos.
- Textiles y confecciones.
- Calzado y marroquinería.
- Bienes industriales:
- Materiales de construcción.
- Productos metalúrgicos.
- Papel y cartón.
En la práctica, cualquier producto colombiano que ingrese a Ecuador ahora paga un 30% adicional, lo que encarece su precio y reduce su competitividad frente a alternativas locales o de otros países.
Riesgos y consideraciones sobre el consumo de productos colombianos tras los aranceles
- Consumidores ecuatorianos: Podrían enfrentar escasez o sustitución de productos tradicionales colombianos.
- Productores locales: Algunos sectores ecuatorianos podrían beneficiarse al ganar espacio en el mercado interno.
- Relaciones diplomáticas: La medida refleja un uso de la política comercial como herramienta de presión en temas de seguridad, lo que podría prolongar la crisis.
Están exentas del pago de la tasa las importaciones bajo regímenes de admisión temporal, tránsito, reembarque o transbordo; las petroleras y de generación energética, así como aquellos casos en los que no existe obligación de presentar declaración aduanera.
Los gremios comerciales involucrados en ambos países se han pronunciado sobre la afectación a las economías de ambos países tras tales medidas.
Implicaciones para Ecuador
- Competitividad reducida: los productos ecuatorianos se encarecen en Colombia, uno de sus principales socios comerciales.
- Riesgo para empleo y producción: sectores como textiles y alimentos procesados dependen fuertemente del mercado colombiano.
- Diversificación urgente: exportadores buscan apoyo de Cancillería para abrir mercados alternativos en la región y fuera de América Latina.
Total desinterés y abandono del Gobierno de Colombia por la lucha activa contra el narcotráfico y producción de cocaína al sur de su frontera con Ecuador.
En el sur de Colombia, particularmente en departamentos como Nariño y Putumayo, la ausencia de una lucha efectiva contra el narcotráfico se refleja en la persistencia de vastas áreas dedicadas al cultivo de coca. Las políticas estatales han sido intermitentes y poco sostenidas, lo que ha permitido que grupos armados ilegales y redes criminales mantengan el control territorial y económico de la producción.
Los programas de sustitución de cultivos han carecido de continuidad y recursos, mientras que las operaciones militares no han logrado desmantelar las estructuras que protegen el negocio ilícito. Como resultado, la región sigue siendo uno de los principales epicentros de la producción de cocaína en el país, con un impacto directo en la seguridad fronteriza y en las relaciones con países vecinos como Ecuador, el cuál es utilizado como ruta para la exportación ilícita de drogas producidas en Colombia.
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Fuente: Copilot, Xinhuanet, Google y otros.
